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Archive for 14 enero 2011

Estamos asistiendo últimamente a importantes agitaciones en el norte de África y desde nuestra perspectiva europea no acabamos de digerir las causas de estos conflictos. Siempre nos ha costado mucho comprender sucesos que traspasan nuestras fronteras mentales y quizás deberíamos hacer un esfuerzo y evitar el reduccionismo que, sobre todo a nivel de calle, se aplica con estos países. El norte de África merece especial atención y análisis concretos pero lo que estamos viviendo son las protestas de jóvenes, en una sociedad que no ha culminado la transición demográfica, que demandan mejoras laborales y sociales frente a una clase política y unos gobernantes que dejan ver problemas de corrupción, de falta de democracia, de largos periodos de gobierno y de poca trasparencia. Son los problemas recientes de Túnez, Egipto, Argelia, el Sáhara casi olvidado una vez pasa la efervescencia de la noticia, y hasta aquellos sucesos de otras regiones alejadas como la “maldición de los recursos” en el Congo (el asunto del coltán) y el futuro nuevo estado de Sudán del Sur. Lo estamos viendo en Túnez: corrupción desmedida, protestas acompañadas de dura represión, ansias de libertad, gobernantes con legitimidad dudosa, etc.

Todo esto requeriría análisis específicos pero la cuestión que me invade es la siguiente: ¿Cuál es papel que tiene Europa y la comunidad internacional en todo esto? Frente a estos conflictos, Europa parece tener la mirada puesta en otro lugar y el doble rasero sigue imperando en estas relaciones. Mientras vivimos en nuestra laguna de derechos humanos y nos vanagloriamos de ello, nuestras relaciones con otros países no los respetan. Los gobiernos europeos prefieren no realizar críticas a Marruecos por intereses de control de fronteras y por contener el islamismo, tan temido. Frente a los excesos en las extracciones de coltán, nosotros preferimos no saber de dónde viene el material de nuestros aparatos electrónicos. Amin Maalouf en su obra El desajuste del mundo. Cuando nuestras civilizaciones se agotan (2010) ya lo advertía. Europa tiene que estar orgullosa de sus logros históricos, del Estado del Bienestar y de los derechos humanos que bien podrían considerarse universales; pero el problema reside cuando no se respetan estos derechos y estas reglas al relacionarse con otros países. Europa debe tener más protagonismo y continuar con el proceso de construcción política porque su papel en algunos conflictos que la tocan muy de cerca ha sido residual y miserable. Como señala un reciente artículo de El País, ante la corrupción y los problemas de Túnez frente a Europa sólo queda el otro lado de la moneda: el ser un país abierto a Occidente por medio del turismo y garantizar la seguridad de las fronteras. Habrá que decir sí a Europa, pero con letras mayúsculas y acabar con las políticas descafeinadas que vemos a veces.

Pero toda la responsabilidad no reside en la intangibilidad del concepto de “Europa” o cualquier otro organismo internacional. Las personas de la calle, en sus opiniones, actitudes y hechos, deben también mostrar una mayor sensibilización hacia aquello desconocido que nos atemoriza y nos provoca una inseguridad. El miedo a lo desconocido y lo diferente cala en las mentes humanas y hay que superarlo para poder ver más allá de nuestro reducto mental, tan “cómodo y acogedor”. Deberíamos poner mayor atención a más de cuatro cosas que ocurren a nuestro alrededor, pero claro está, todo ello requiere de un esfuerzo mental importante.

Enlazo algunos artículos que analizan los rasgos de estos conflictos, un artículo de un blog de compatriotas historiadores y un enlace de un documental reciente que emitió Cuatro acerca de la extracción del coltán en El Congo: Congo, tierra violada. Da bastante que pensar. Que tengan un buen día.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/claves/crisis/Tunez/elpepuint/20110114elpepuint_7/Tes

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Contrastes/mediterraneos/elpepiint/20110114elpepiint_2/Tes

http://www.elpais.com/articulo/internacional/quieren/teocracia/quieren/libertad/trabajo/dignidad/elpepuint/20110112elpepuint_9/Tes

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Dias/ira/norte/Africa/elpepiopi/20110113elpepiopi_5/Tes

http://historiadoreshistericos.wordpress.com/2011/01/13/sudan-del-sur-puerta-al-congo/

http://play.cuatro.com/directo/reporteros-cuatro-rec/ver/congo-tierra-violada#directo/reporteros-cuatro-rec/ver/congo-tierra-violada

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Mientras una parte de España discute acerca del nuevo comunicado de E.T.A., sobre el debate de las pensiones o sobre el paro, otra parte se rasga las vestiduras por la nueva ley del tabaco. Por mi parte, estoy contento y no quepo en mí del gozo que me produce una ley que por encima de todo, considero justa. Sin embargo, una parte de los españoles (fumadores y no fumadores) se quejan de ella y añoran volver a esos tiempos en los que se podía fumar en las aulas. Lo más divertido es ver los argumentos que exponen que obligan a realizar un ejercicio mental duro para rebatirlos y tomarlos en serio. El más usual es el de la libertad del fumador. Aquí se esconde un debate muy interesante: ¿quién tiene más libertad, el fumador a fumar, o el no fumador a sufrir el humo del tabaco y convertirse involuntariamente en fumador pasivo? Es una cuestión complicada pero creo que todo el mundo puede entender que, si ejerciendo tu propia libertad coartas la del resto, el sentido de libertad pierde sus sentido pues libertad según la R.A.E. es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Como ven, también es libre aquel que no obra de cierta manera aunque a mucha gente se le olvide esta dimensión a veces tan residual del concepto de libertad.

Otro de los argumentos en contra de la ley (este con más consistencia) es el que ataca a la presunta intromisión del Gobierno en nuestra vida privada. No es un tema baladí pues ya ha habido personas que han puesto el grito en el cielo afirmando que vivimos en un Estado dictatorial, que preferirían irse de este país, o que estamos ante un Estado orwelliano. Dicho así da un poco de miedo, pero invito a este tipo de personas a marcharse gustosamente si así lo desean. Los gobiernos tienen el deber de trabajar por sus ciudadanos y con esta ley se pretende un respeto a los no fumadores. Recordemos que el porcentaje de fumadores en España no llega al 30%, por lo tanto, tampoco es un ataque ni un desafío a la ciudadanía española. Las medidas dudosamente pedagógicas como la inclusión de horrendas fotografías en las cajetillas del tabaco podrían ser cuestionadas y quizás deberían estudiarse otras formas de evitar el tabaquismo, sobre todo en los jóvenes.

Hay otros que se van por las ramas económicas y argumentan que esta medida, en los tiempos que estamos de crisis, afectará gravemente al sector de la restauración. Esto también es discutible. Seamos realistas: ¿la gente va a dejar de acudir en masa a los bares y restaurantes porque no se les permita fumar? No lo creo así y creo que los efectos negativos de esta ley en términos económicos se van a ver en el corto plazo, pero una vez pasado el éxtasis que suponen este tipo de bombazos se convertirá en algo natural y desde luego, no quebrarán los bares.

Y luego están las personas que aducen complejas y elaboradas teorías acerca de las drogas: ¿Por qué venden tabaco? ¿Deberían dejar también de beber alcohol? ¿Por qué el tabaco y el alcohol son legales mientras el resto de drogas no? ¿Es la legalización de las drogas una vía para solucionar la mala gestión de este tema? Son muchos los interrogantes que nos llevarían por otros campos complejos de transitar, pero lo que sí es cierto es que el hecho de que alguien se beba una copa en un bar no perjudica al que está a su lado mientras que si se fuma un cigarro sí lo hace. Pero no entremos por aquí.

Como hemos visto, se habla de las consecuencias económicas negativas para los bares que trae la prohibición del tabaco en estos lugares, pero veamos también cuáles son las consecuencias económicas del tabaquismo según un artículo de El País:

• La salud de los fumadores pasivos se ve fuertemente empeorada, lo que ocasione fuertes gastos sanitarios.

• Uno de cada cuatro fumadores fallecerá en edad laboral y si no lo hacen, seguirán perdiendo ingresos por días de baja laboral o enfermedad.

• Gastos de seguridad social (pensiones de invalidez) y salud, pérdidas en la balanza comercial al importar cigarrillos, pérdida de tierras donde se podrían cultivar alimentos, costes medioambientales.

• Absentismo y fracaso escolar futuro.

• Incremento del gasto de las familias por la compra de tabaco.

• Disminución de la productividad.

• Mayor número de accidentes en automóvil y mayores costes de las pólizas de seguros.

• Enfermedad, discapacidad, muerte prematura.

Siempre se argumenta que el Estado obtiene grandes beneficios del tabaco, y los obtiene en forma de impuestos, pero veamos otras cifras que pueden ilustrarnos. 8.055 millones de libras esterlinas ingresaba el Reino Unido bajo el concepto de impuestos de tabaco mientras que el gasto sanitario causado de forma directa por el tabaquismo llegaba a los 15.000 millones de libras esterlinas (datos de 2003). Según el Banco Mundial, entre el 6% y el 15% del gasto sanitario global en los países desarrollados corresponde a problemas derivados del tabaquismo.

Hay más estudios que ofrecen muchas cifras acerca de este gasto. El problema es que estos gastos son bastante intangibles y no se conocen en cifras reales entre la población, y la opinión común es la de que el gobierno gana mucho dinero con el tabaco pero paradójicamente lo prohíbe en ciertos lugares. Creo que se debería informar con mayor insistencia de los daños que ocasionan los fumadores a los que no lo son, a ver si así la ética entra en nuestra vida cotidiana.

Como vemos, los términos del debate son complejos, pero lo que tenemos con certeza ahora es una ley. La ley anterior no sirvió absolutamente para nada porque la gran mayoría de los locales permitieron fumar y continuamos con el mismo panorama, exceptuando a aquellos que invirtieron una cantidad importante de dinero para separar las zonas. Hay que decir, no obstante, que la gran mayoría de bares que tuvieron que separar las zonas de fumadores y no fumadores por obligación legal lo hicieron de una forma chabacana e inefectiva. Ahora la ley ha sido más taxativa y hemos visto las reacciones. Pero la ley, guste o no, está hecha para cumplirla y las rabietas insumisas de algunos propietarios quedan lejos de lo que debe considerarse como cívico y democrático.

Dejo algunos enlaces interesantes:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Fume/casa/elpepusoc/20110110elpepisoc_8/Tes

http://www.saludalia.com/Saludalia/privada/web_club/doc/tabaco/doc/coste2.htm

http://www.rtve.es/noticias/20100523/prohibir-tabaco-no-tendra-coste-economico-hosteleria-segun-estudios-realizados/332387.shtml

http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2341.pdf

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