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Archive for 28 mayo 2011

Desde hace unas semanas mi preocupación por la situación política y social en nuestro país se ha visto en aumento. Después de un letargo de bastante tiempo desoyendo las alarmantes muestras de desajustes vuelvo a ponerme cara a cara con esta triste realidad. Vivimos en estos días momentos muy intensos de vida pública y política. Hemos asistido a unas elecciones importantísimas por el viraje que suponen, a las horas bajas de un partido histórico, a las luchas intestinas dentro del mismo y a la toma de una decisión que parece ser la salida de este atolladero. Sin embargo, veremos cómo avanza la situación y si dicho partido es capaz de hacer frente al gran desafío que se le presenta en los próximos años, el de recuperar ese lugar del que tan apaciblemente se creían poseedores. Estas elecciones, bastante descafeinadas y sin sustancia en cuanto a propuestas y proyectos políticos en torno a lo que más nos preocupa, se han visto envueltas de un fenómeno mucho más interesante desde mi punto de vista: el movimiento de los “indignados”, o del “15-M”. Mi mente ha estado en cierto modo aturdida y ajena a estos problemas mundanos pero la agitación que estamos viviendo me ha hecho abrir un poco los ojos y contemplar la situación con preocupación. También es cierto que no he podido estar tan pendiente de nuestra actualidad como me habría gustado debido a otros compromisos académicos, tan amenazadores por otra parte.

Angelus Novus, Paul Klee, 1920. Rechazo a esa tempestad que llamamos progreso

Pues bien, volviendo a los “indignados”, he de decir que contemplé desde el primer momento con cierta cautela y precaución lo que empezaba a gestarse. En cuanto vi las primeras noticias en los medios de comunicación asistí atónito a unos sucesos que muy difícilmente creía que fuesen a ocurrir en nuestra sociedad. Pensaba que la sociedad española, y más concretamente la juventud, estaba viviendo un periodo de obnubilación mental, pensaba que la capacidad de respuesta era nula, y pensaba que el conformismo había hecho gran mella en España. Pero no. No ha sido una huelga general dirigida por unos dudosos sindicatos, no han sido mítines políticos de partidos, ha sido la sociedad que ha respondido ante las agresiones que está sufriendo.  Por eso, aplaudo la respuesta y la realidad tan masiva que ha tenido.

Después de estos días de tanta agitación me decidí por fin ayer a pasear por la plaza del Ayuntamiento de Valencia, recientemente rebautizada. El ambiente contemplado fue el siguiente: el centro de la plaza invadido por los indignados y toda su logística; y los alrededores de la misma plagados de la misma gente que un viernes por la tarde pasea tranquilamente por la ciudad con sus preocupaciones cotidianas, ajenos totalmente a la realidad que tenían a escasos metros. Me resultó interesante la imagen de la plaza, al igual que me resultó interesante el que un chico (presuntamente indignado) dirigiéndose a mí como “compañero”, me repartiese una hoja con el proyecto del movimiento. Fue curiosa la situación y de inmediato me dirigí a la librería más próxima para adquirir el manifiesto, tan comentado, de Stéphane Hessel (¡Indignaos!). Son unas páginas breves, sencillas y sin demasiado contenido, escritas por un antiguo miembro de la Resistencia francesa, pero en ellas se nos advierte contra indiferencia política, contra el conformismo y a favor de una resistencia pacífica tal y como está ocurriendo por toda España.

Los sucesos de ayer en Barcelona contra los manifestados han puesto a más de uno la piel de gallina y hemos tenido que contemplar esta situación tan vergonzosa, tan impropia de una democracia. No sé cómo se desarrollarán los acontecimientos, ni si los partidos políticos tomarán en serio las justas reivindicaciones de los “indignados”, pero esto ha marcado un hito en nuestra democracia. A partir de ahora no podrá seguir todo igual y los programas políticos de las próximas elecciones generales deberán incluir estas reivindicaciones que laten en una sociedad que por fin se ha puesto en su lugar. Era cuestión de tiempo y valentía, pero ante una situación como la que estamos viviendo era extraño que la ciudadanía siguiese en las nubes. Eso sí, una parte de la ciudadanía únicamente porque los resultados de las últimas elecciones han dejado claro cuál es la voluntad a corto plazo de gran parte de los españoles. Yo, mientras, sigo en mi estado de incertidumbre como hace unos meses…

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