Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 14 octubre 2014

courbet2
“Esta es la entera historia de mi juventud. Cuando pienso en ella, me parece que fue tan breve como una noche de verano. Un poco de música, un poco de espíritu, un poco de amor y un poco de vanidad. Pero todo hermoso, rico y lleno de colorido, como una fiesta eleusina…”.
Así me interpela Peter, Peter Camezind. ¡Qué nombre tan resonante, con tanta solidez! Y, sin embargo, qué frágil y desdichado nos parece este joven cuando continúa su perorata: “y se apagó, rápida y mezquina, como una llama al viento”. Es alguien desolado por la muerte, que ha logrado apagar la noche de verano de su vida; una persona que, inmersa en su periplo de búsqueda interior y trascendencia en el mundo, cae de bruces ante una realidad amenazadora.
Es un camino tantas veces recorrido y, no obstante, sin remedio; ya nos lo enseñaron otros compañeros de su pluma: Harry Haller, Siddhartha, Demian o Hans Giebenrath pero, ¿qué más da?, ¿qué importa? El mediterráneo pintado por el artista del realismo y el mar de nubes del romántico se nos antojan tan inexplorados y tan peligrosos –al tiempo que seductores– como el sexo que años más tarde osó plasmar en la tela el primero. No hay ningún remedio: desde las montañas de la infancia, desde los valles de la seguridad y desde la maternidad acogedora habrá que transitar hacia el yo y hacia la satisfacción; en ese camino siempre aparecerá la muerte, el desdichado amor, los íntimos compañeros que se tornan indiferentes para, más tarde, pasar al olvido; las que vuelan a lomos de aeroplanos entre nubes, las que habitan en tierras lejanas y ansías acariciar. Y siempre, en este camino, surgirá la ilusión de la novedad, de la profundidad del sentimiento instantáneo y momentáneo que trata de eclipsar lo pasado y lo futuro, lo imaginado y lo real; así será, seres humanos seremos errando al advertir lo valioso, al discernir lo detestable y lo prescindible de lo que, en realidad, nos llena. Siempre diremos “aquel amor primero no tuvo nunca fin; siguió alentando (…) durante todos los años de mi juventud”; y una y otra vez nos reprocharemos a nosotros mismos: “idiota, olvídate, aún no has aprendido cómo se llaman los lagos, las montañas o los arroyos de tu tierra natal”.
Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: