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Archive for the ‘Ciencia’ Category

La teoría evolucionista de Darwin expuesta tras la publicación en 1859 de El origen de las especies constituyó un hito muy importante en nuestra historia. Tras sus observaciones debido al viaje en el barco Beagle y la influencia de Malthus, dio forma a su teoría evolucionista afirmando que las especies existentes en su momento habían evolucionado de especies anteriores a partir de cambios graduales y ramificaciones. La evolución no se detenía, los mejores adaptados tenían más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo así rasgos que se heredarían y conformarían con el lento paso del tiempo nuevas especies.

Este hito se ha tomado como uno más del conflicto entre ciencia y religión, al igual que el de Galileo o la geología uniformista del XIX. Sin embargo, no debemos ver este “conflicto” como una confrontación entre la fe irracional contraria a la ciencia, y los científicos conocedores de la verdad  que luchan por descubrir objetivamente las leyes de la naturaleza. Hay muchos más factores que intervienen en ello y no se puede aplicar un excesivo reduccionismo en este aspecto. El mismo Darwin fue un hombre religioso que al principio de concebir su teoría, pensó en que era un proceso que concordaba con la benevolencia divina. Más tarde cambiaría de opinión.

En 1925 hubo otro episodio de este “conflicto” con el famoso Scopes Monkey Trial. Thomas Scopes fue denunciado en Estados Unidos por contravenir la ley de Tennesee que prohibía enseñar la teoría de la evolución.

Avanzando el tiempo, en los años 90 en Estados Unidos, asistimos a la eclosión de una nueva teoría que negaba el evolucionismo, la Teoría del Diseño Inteligente. Esta teoría afirmaba la necesidad de recurrir a causas inteligentes para explicar las formas de vida. Se oponen a lo fortuito de las coincidencias que defendía Darwin y creen en la evidencia de que exista un Diseñador. Tres son los argumentos que esgrimen esta serie de autores para rechazar el evolucionismo:

1-La complejidad irreducible: Michael Behe, bioquímico estadounidense, postuló que las mutaciones fortuitas a las que apelaba Darwin podían favorecer a desarrollar una parte nueva de un ser, pero no contribuían a desarrollar totalmente el funcionamiento de ese sistema. Así pues, las diversas partes del organismo no tendrían función por sí solas, y los cambios aleatorios producidos no darían lugar a nuevas especies ya que serían contraproducentes. Este argumento fue atacado por Kenneth Miller que logró encontrar un flagelo donde sí había funcionamientos más sencillos independientes en dicho organismo.

2-La complejidad específica: argumento esgrimido por William Dembski que consistía en rechazar el evolucionismo fortuito por la necesidad de concebir un guía que actuara. Para Dembski, resultaba imposible que de esta manera se desarrollaron seres tan complejos.

3-Negación de la casualidad en el orden cósmico ya que su complejidad no podría ser fruto de ella.

Éstos son los argumentos básicos que utilizan los defensores de la teoría del diseño inteligente. Realmente, no se defiende el creacionismo bíblico, sino que se aboga por la existencia de una inteligencia diseñadora que no tiene por qué ser Dios, aunque algunos lo hayan identificado con él.

Dentro de la Iglesia Católica todas las posturas no han ido en la misma dirección. En 2005, el arzobispo de Viena defendió el diseño inteligente mientras que el entonces director del Observatorio Astronómico del Vaticano, George Coyne, se posicionó en contra de esta teoría a pesar de su interés de conciliar a Dios con los descubrimientos de la ciencia. Juan Pablo II aceptó que la teoría evolucionista no era un obstáculo para la fe pero Benedicto XVI no ha seguido por el mismo camino.

Francisco J. Ayala, sacerdote dominico que abandonó la vida religiosa, y profesor en la Universidad de Irvine (California) rechazó tajantemente la teoría del diseño inteligente, o “diseño imperfecto” como él dice, ya que si se admitiera, Dios sería el mayor abortista del mundo debido a la gran cantidad de incorrecciones que hay en nuestra especie. Para este individuo, la ciencia y la religión son compatibles, pero pertenecen a ámbitos distintos y sus objetos son diferentes también. La ciencia se ocupa de los procesos naturales mientras que la religión de temas como el significado y la finalidad de la vida, que no podría resolver la ciencia. El problema es cuando una de las dos interfiere en la otra, y ése ha sido el caso de Estados Unidos por parte de los teóricos del diseño inteligente.

Resulta cuanto menos gracioso ver cómo surgió el pastafarismo o religión del Monstruo Espagueti Volador como reacción frente a esta teoría del diseño inteligente. Esta curiosa teoría parodió la del diseño inteligente afirmando la fe en un Dios en forma de espagueti con albóndigas. Pretendieron que esto se enseñara en la escuela y se tomara como ciencia, al igual que habían pretendido los defensores del diseño inteligente.

Ante todo esto resulta difícil emitir un juicio coherente. Habrá que seguir viendo el transcurrir de los acontecimientos entre ciencia y religión, teniendo en cuenta la complejidad de la situación y de los discursos, no dejándonos llevar por una visión que ensalce hasta el paroxismo los científicos “conocedores de la verdad” enfrentados a unos religiosos “irracionales”.

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